Running interruptus

2 de abril de 2020

Todo no va a ser el coronavirus, escribiremos sobre él en otro momento.

Al final fuimos previsores, aunque nos quedamos rozando el palo otra vez en Etxebarri.

Y es que viendo lo que se venía en todo esto del confinamiento intentamos hacer una prueba «mas menos» real de correr un 10K en 40′ a una semana vista de los 10k de Laredo. Ya habíamos corrido en Febrero un par de carreras, la clásica Herri Krosa de Arrigorriaga y una carrera de montaña en Zestoa, pero faltaba una prueba con distancia y recorrido similar.

Esta carrera de Etxebarri la venden como una carrera llana y homologada de 10 kilómetros, por lo que en un principio nos podía encajar y ver un poco en qué situación estábamos para afrontar ese tiempo una semana después en Laredo. Y como os adelanto ahí ahí nos quedamos, en 40’36».

Si es cierto que el circuito invitaba a correr a gusto, con ligeras pendientes y alguna que otra curva más en comparación con Laredo. Se celebraba cerca de casa y con un ambiente un tanto enrarecido viendo (y prácticamente sabiendo) que la carrera de la próxima semana se cancelaría. Había bastante gente. Mucho runner del pueblo de Etxebarri mezclado con «pros» que tenían unas intenciones bien distintas al saber que era un circuito homologado y que serviría como «marca» para otras carreras.

Total, que pienso que fue bastante bien, de menos a más y siempre adelantando a gente, aunque sin encontrar un grupito u otra persona con la que compartir ese ritmo de 4’/km, con lo que al final se nos escapó por poco el sub40. La sensación final fue buena, pensando en que en Laredo se podría conseguir. A partir de ese domingo de la carrera os lo podéis imaginar: frenazo en seco y confinamiento en casa; Laredo aplazada hasta Octubre y pensando en retomar los entrenos cuando se pueda. Veremos cómo volvemos después de tantos días en dique seco.

De momento estamos todos bien en casa, que es lo que cuenta.