Ya sé que tengo pendiente unos videos/imágenes de Aimar dando sus primeros pasos, pero es que la vida no me da para pasarlos al iMac y procesarlos mínimamente. Prometo hacerlo esta semana, sin falta ;)

…Y es que esta entrada va referente a que a veces no sirve de nada estar pendiente de Aimar, se va a dar golpes si o si. Es el aprendizaje humano.

Por otra parte, desde que nace tu hijo experimentas cierto grado de previsión de posibles golpes o “liadas” que va a realizar:

Ayer mismo se intentó tirar de cabeza pasando por encima de mis pierna mientras yo estaba sentado. Le agarré y se libró de una buena. De estas aventuras, miles. La verdad que él no le da la mayor importancia, ya que sigue con sus cosas como si nada hubiera pasado (o de nada se hubiera librado).

Pero la de ayer a la noche en el baño fue gorda. Estaba como loco andando (ya casi corriendo) por casa poco antes de bañarle. Se ve con agilidad para andar de un lado para otro, para entrar y salir de los sitios. Hasta que tuvo el fallo: se tropezó, o perdió el equilibrio creo yo, con la fatalidad de que se dio contra la esquina del marco de la puerta del baño.

¡DIOS!, que golpe, sonó y todo. Yo estaba a escaso metro pero lo cogí y miré si se había hecho una brecha. Solo tenía un poco de sangre siguiendo una línea; claro, la línea que describe el marco. En ese momento te agobias un poco por el golpe que se ha podido dar y por la pena de no haber podido evitarlo, pero bueno, es lo que hay, como dice Amaia, se dará miles de esas y aprenderá, pero es que en ese momento, no sé… sientes un poco de impotencia. y agobio.

Total que no fue más que el susto y una pequeña marca en la frente que supongo que se le pasará en unos días.

En fin, que le tocará aprender como hemos hecho todos y a andar un poco más tranquilo por la vida.

P.D. Siguientes “piñas” en sucesivas entradas, ya veréis.