Dolores O’Riordan On Tour: Increible
Ayer fue el día. Aunque la espera no se ha hecho muy larga debido a que nos enteramos un poco tarde del concierto, tenía bastantes ganas de volver a escuchar y ver a Dolores en concierto.
Una vez finalizada la jornada de trabajo cogimos el coche camino a Donostia. Un camino que conocemos a la perfección pero que ayer fue un poco especial, era entre semana, íbamos a volver en unas horas, y sobre todo: estábamos ansiosos por el concierto. De antemano sabíamos que iba a ser más un estilo unplugged que mega concierto y es que el Palacio del Kursaal tampoco da para más. Una hora de viaje intriga hasta que entramos al auditorio sobre las 19:30. Eso de tener tu butaca de antemano es un lujo, no hay que pelearse en la entrada y sobre todo, estaríamos sentados, no como la otra vez que vimos a The Cranberries que estuvimos 4 horas de pie. Lo dicho, maravillosa octava fila que no nos separaba más de 10 metros del escenario. No había teloneros así a las 20:00 el concierto iría al grano.
Y salió Dolores. Como siempre, sus pintas son bastante extrañas, pero creo que es su estilo de ropa y con el que más a gusto se siente. Guitarra en mano comenzó con Linger, uno de sus grandes éxitos con The Cranberries. Un tema tranquilito para lo que luego nos esperaba, 1h 40min. de concierto el que cual supo mezclar clásicos éxitos de su grupo anterior con el nuevo disco, compaginando también la guitarra, la voz o las dos cosas dependiendo de la canción. Animal Inscint, Ordinary Day, Salvation… fueron canciones que interpretó sin apenas descansos. Después de 50 minutos se despidió tomándose sobre los 5 minutos para entrar con unos bises bastante largos, ya que fueron tres cuartas parte del “primer acto”. Una voz genial y un grupo de otras 4 personas (Bajo, Guitarra, Teclado y Batería) que creo que no desentonaban nada en la gran carrera que lleva Dolores bajo sus espaldas, no en vano lleva ya más de 15 años componiendo música. Aunque parezca poca cosa (físicamente) tiene un movimiento en el escenario que no deja a nadie indiferente, corriendo, saltando y bailando parece mentira que haya pasado la treintena.
En la última canción del concierto, en la despedida, se dio un paseo por el pasillo de butacas y cantó muy muy cerca del público, llegando como siempre a todas las personas y mostrándose bastante accesible para lo que suelen ser este tipo de conciertos con artistas de orden mundial.
Un 10 ya para ella y toda su banda, no olvidando tampoco a las personas hacen posible traer a Dolores a Euskal Herria (casi siempre el Ayuntamiento de Donostia). A ver para cuando un nuevo disco de The Cranberries


dolly es la mejor vocalista de rock {mujer]} de todos los tiempos!!!!
hay alguien q lo discuta!!!!—————->???