39 Donostia – San Sebastián Marathon

7 de diciembre de 2016 — 3 comentarios

Si quieres correr, corre una milla. Si quieres experimentar una vida diferente, corre un maratón. – Emil Zátopek

 

Y hemos cumplido con uno de los sueños que uno tiene cuando empieza en esto del “Running” que le llaman ahora.

Son ya años en los que por bajar de peso y mantener una buena forma física empecé a correr un rato por las tardes. Sin ninguna prisa quise volver a practicar deporte después de una juventud haciendo mucha bicicleta de carretera. Y una cosa lleva a la otra y más cuando el deporte que empiezas a practicar te engancha.

Aunque en los últimos 2 años principalmente he tirado “para el monte” con el Trail-Running tenía el gusanillo de llegar al “tope” de una carrera de asfalto: el maratón. Es cierto que en las carreras de montaña había corrido carreras bien duras como la Gorbeia Suzien, pero el maratón es algo especial, es algo que requiere MUCHO entrenamiento y mucha BASE, no recomendado al atleta popular que empieza ese mismo año en correr una hora seguida o en su primer 10000. Es algo que creo que debe hacerse habiendo corrido ya un tiempo en distancias como la media maratón y haber acabado bien “entero”.

Este año estaba apuntado desde el verano en la Maratón de Donostia, una maratón llana, cercana a casa y con un recorrido bastante conocido por otras carreras que he realizado en esa misma ciudad en otros años. Si bien había estado preparando la carrera de montaña que os he comentado anteriormente hasta su celebración a principios de Octubre, los últimos dos meses han sido orientados a hacer con garantías los 42kms que nos separaba la salida de la meta en Donostia.

Decir que lo duro es el entrenamiento, el día a día y el entrenar en mi caso tres días a la semana para compaginar trabajo, familia y deporte, algo que es MUY complicado si no quieres descuidar ninguno de ellos.

A veces encima la vida se complica de manera sorpresiva con unas anginas a 4 días del evento que te obligan a guardar reposo y a tomar unos antibióticos que seguro que pasarán factura en algún momento de la carrera (y claro que lo hicieron).

Bueno, pues salió un día estupendo y después de hacer todo lo estaba en mis manos nos pusimos a “trabajar”. Con un ritmo fijo para conseguir acabar en 3:30 empezaron a caer los kilómetros sin mucho cansancio. Concentrado en llevar el ritmo y no descuidar hidratación. Así hasta el primer 10000 en los cuales encontré primero a una persona que me acompañaría hasta el km 32 y posteriormente otro pequeño grupo de amigos que corrían para hacer el mismo tiempo que yo y que acabaría por perder de vista sobre el kilómetro 35.

Primeros compases

Y es que el ritmo era perfecto, pero los kilómetros van pasando y el cansancio va llegando. A veces más rápido y otras más lento; en mi caso, a partir del 32-34 veía que iba bastante justo y que las fuerzas iban a menos, tal vez el famoso “muro” de la maratón, un poco tardío pero podría haber llegado. Bajé un poco el ritmo con la idea de seguir corriendo a un ritmo más lento, con la idea de acabar sobre los 3:40, un tiempo muy meritorio sobre todo viendo que era mi primera maratón y que los dos días de cama habían pasado factura en mi cuerpo.

Ritmo más lento pero constante, sin parar, aunque los kilómetros pasaban MUY lentos. El objetivo es llegar, recuerdas los entrenamiento largos mientras sufres muscularmente y es que por mucho que entrenes para la maratón no corres 42 kilómetros seguidos en los entrenamientos.

Finalmente enfilas la entrada a meta, escuchas a tu familia animar pero ya no puedes reproducir la sonrisa que en los kilómetros anteriores les has regalado, en mi caso muy muy cansado, sin parar de correr, pero queriendo llegar al estadio de Anoeta, final de la carrera y que hacía hora y media que había pasado para dar una segunda vuelta al circuito de la maratón.

Emoción y felicidad de haber conseguido acabar una maratón, pero mucho cansancio, un cansancio que no deja disfrutar al 100% de esa felicidad, bueno, tal vez de una manera distinta pero especial. Sabes que vas a grabar esos momentos para toda tu vida y no quieres perderte nada.

Miras el crono de llegada y veo que estamos por debajo de 3:40. Genial, emocionado a tope.
Llegada a meta

Paramos y cuando te dan una medalla, esa medalla tan sencilla te das cuenta que será especial para siempre, una medalla que resume los 42 kilómetros de ese día  y los entrenamientos más duros en los que has querido dejar de salir y quedarte en casa.

Podría contaros muchas más cosas no solo de ese día sino de todos los entrenamientos y de todo lo que cuesta llegar y plantearse hacer una maratón en un tiempo bastante razonable (la medía está sobre las 4:00 – 4:15 para una primera maratón) pero no quiero alargar más la entrada.

Solo me queda agradecer a todas esas personas que se han interesado por mi loca idea de correr un maratón y me han seguido de cerca, pero sobre todo a mi familia que siempre entendía la razón de mis “entrenos” y que ahí estaba en meta esperándome con una sonrisa y con un gran abrazo.

Gracias también a los que lleguéis hasta el final de esta crónica que he querido escribir en el blog.

¿Volveremos a repetir? Quién sabe.

 

Imágenes | Marathon-Photos.com

3 respuestas a 39 Donostia – San Sebastián Marathon

  1. Enhorabuena egoitz,la maratón es especial y la primera mucho más.

  2. Qué buena Egoitz!!! y cómo pican los últimos km, eh? Ahora a buscar nuevos retos.

  3. Increíble el reto, es una matada pero cuando terminas la sensación de satisfacción supera con creces lo sufrido.

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