Intermedio veraniego

1 de agosto de 2016 — Deja un comentario

Este año he organizado las vacaciones de verano en dos tandas y por lo tanto ahora me encuentro en lo que podría llamar intermedio, ya que después de haber escapado 15 días a las provincias de Tarragona y Barcelona hemos vuelto al trabajo para darle duro 5 semanas más antes de volver a un descanso de 2 semanas entre finales de Agosto y principios de Septiembre.

Nunca antes había cogido de esta manera las vacaciones pero intentamos que tanto para nosotros (los adultos) como para los niños sea una manera de disfrutar más del verano. Tal vez se haga duro tener una “desconexión” de únicamente dos semanas como periodo más largo sin ir al trabajo, pero la vuelta cuesta menos. Veremos, cada año es una circunstancia y este año ha tocado así.

Antes de escribir mi breve resumen de las vacaciones no quería dejar escapar el escribir y comentar un poco la organización veraniega de este año. Adelantaros que esta primera parte ha sido “calurosamente” genial.

Pantano de Landa, en Araba

Una vez detallado el parque de Disneyland París en la entrada anterior del blog comentar que de los 5 días que estuvimos en la zona, uno lo dedicamos a ver, muy por encima, la capital francesa.

Creo que es bastante osado decir lo de que nos dedicamos a verla, ya que un día no da para mucho en una capital en la cual hay muchísimo por ver. Continuar leyendo…

Este año la Semana Santa fue distinta a las demás. No por el país de destino, sino por dejar a un lado el camping e ir a disfrutar, esto si, como siempre, con los más pequeños de casa.

Se planteaba un viaje bonito pero a la vez complicado. Aimar tiene ya 7 años y se vale prácticamente por sí solo para todo, pero el pequeño Beñat, con dos años, tiene una vida “más complicada”.

El plan de viaje era de 5 días para visitar el parque de atracciones de Disneyland París junto con una escapada a la capital francesa en uno de esos 5 días. El avión era directo desde Bilbao y los traslados iban incluidos en el paquete  por  lo que todo debía ir “rodado”, aunque tuvimos nuestros problemillas que nos hicieron aprender de que las agencias de viajes no siempre hacen bien su trabajo (ejem, ejem Viajes Ecuador). Continuar leyendo…

Hace un par de meses que estrené mi nuevo reloj deportivo Suunto Ambit 3 Vertical.

Era una compra que llevaba tiempo pensando en realizar, sobre todo desde que mi pasión por el correr se ha ido del asfalto a la tierra. Después de casi 4 años con un Polar RCX5 he visto que tenía carencias que me hacían pensar en cambiar a un reloj más moderno, sobre todo con un GPS integrado con el fin de poder registrar y seguir rutas desde el mismo dispositivo, sin tener que depender del teléfono “en cada cruce”.

Debo decir que el anterior reloj me ha dado un buen resultado; de hecho ya tiene un nuevo dueño que espero que lo exprima unos cuantos años más, pero últimamente el servicio web de Polar había experimentado bastantes problemas y eso fue lo que me animó a dar el salto y comprar el Ambit 3 Vertical de Suunto, un reloj multideporte  enfocado a los deportes de montaña y sobre todos en los que el desnivel forma una parte importante del entrenamiento.

Pensaba que saldría un nuevo Ambit para este año, pero al presentarse esta variante de su famosa gama Ambit 3, he decidido que ya era la hora de hacer el cambio. No son relojes baratos pero dan una calidad y unas prestaciones bastante específicas. No creo que pueda o deba realizar un análisis en profundo de este equipo ya que webs como carrerasdemontana.com o Ray en su blog han detallado de manera excepcional sus bondades y defectos. Algunos de mis compañeros del Trail Team Bizkaia también están encantados con él en sus distintas versiones.

Ahora sólo espero poder decir dentro de 3 años (o alguno más) que este reloj ha sido una gran compra. De momento, a los apasionados del deporte, no puedo más que recomendaros la marca Suunto y los modelos Ambit.

Como siempre, cualquier duda que tengáis sobre el mismo os intentaré ayudar en lo posible.

Suunto Ambit 3 Vertical

Y llegó la fibra

15 de febrero de 2016 — 1 comentario

Casi 6 años en Euskaltel han dado paso a volver a la compañía en la que me inicié en esto del Internet en el hogar. Como en casi todas las empresas de telecomunicaciones, lo que empieza siendo una buena oferta y una buena gama de productos acaban siendo subidas de precio y errores que abogan a irse mosqueado a la competencia, sobre todo ahora que ofrece una mayor calidad de conexiones a precios muy similares.

Llevaba unos años muy contentos como digo, pero han sido subidas anuales bastante altas que no se han correspondido con mejoras en el servicio. Destacar todo el tiempo que han tardado en desplegar el 4G (con sobrecoste en las tarifas) y el prometer una velocidad, en mi caso de 350 megas de bajada, que no llegaba NUNCA a más de 200. Hasta hace poco en mi localidad Euskaltel era la única opción de superar los 3 megas, pero parece de Movistar se ha puesto las pilas y ha decidido desplegar la fibra por la zona, con lo que mi huida hacia el azul ha sido rápida.

Es una pena que una compañía cercana y que paga los impuestos aquí trate así a los clientes, pero la economía manda y desde que se han capitalizado de una manera furtiva, sus formas han cambiado a peor.

Lo siento también porque conozco a personas cercanas que trabajan allí o para ellos, pero en mi caso no era posible seguir asumiendo esas subidas de precio no contrastadas con la calidad.

De momento en Movistar estoy bien, pago lo que creo justo por el servicio que me ofertan. No son los mejores ni mucho menos, pero esto de las “teleco” va por barrios y por lo menos en el mío, el que funciona ahora mismo no es Euskaltel.

Lo dicho, agur Euskaltel, tal vez nos veamos en otra ocasión.

 

 

Os animo en cualquier caso a revisar vuestras facturas para ver si lo que pagáis es un buen precio respecto a la calidad que deseáis en vuestras  comunicaciones. Mirad a la competencia, a veces tienen productos más acorde con vosotros.